lunes 12 de diciembre de 2011

¿En qué nos hemos convertido? ¿Hasta qué punto el escepticismo y el desarraigo han invadido nuestro pensamiento? Y… ¿somos lo que pensamos? o… ¿pueden inundar nuestro ser motivaciones que no resolvemos? ¿en qué se transforman? Supongamos que… en soledad.
Y… ¿quién persigue la consecución de la individual e indefensa melancolía no deseada? ¿Quién nos maneja cual marionetas en un baile en el que danzamos al ritmo que una mano invisible, a nuestros ojos pero tangible en realidad, marca…?
Ambición, poder, dinero, el anhelo de los que por un momento, ni un suspiro en el mar de los tiempos-espacios, creen ser dioses.
Reflexionemos sobre lo que vertebra esta sociedad que entre todos hemos construido, somos tan culpables como el que más, escuchemos a nuestros hijos espejo del continuo mensaje que los mass media transmiten…
Soledad para quien la necesita, para quien no soporta el contacto de sus congéneres a los que considera primitivos seres que habitan en el mismo tiempo pero no el mismo espacio…

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