Me pregunto a qué taxonomía perteneceré…
La odiosa costumbre de clasificarlo todo me ha obligado a hacer lo mismo con las personas. Su fenotipo, la ropa con la que cubren el cuerpo, los adornos que engalanan la apariencia, el olor que envuelve el movimiento y… por supuesto la voz, el timbre de los sonidos que abandonan la garganta articulados en la boca, esa boca que habla tanto aún sin decir nada…
¿Sería interesante cumplimentar una tabla estadística sobre una muestra de población que opinase sobre las variables arriba expuestas? ¿Llegaríamos a conclusiones certeras al respecto? ¿Será cierto, entonces, que nos miramos en los ojos de los demás para reconocer quiénes somos?
¿Puede que el vacío que nos atraviesa, que nos rodea, que se apodera de nuestra existencia, se cubriese de algo que asemejase la verdad?
Me pregunto si mi grupo taxonómico será el de los que no ven lo bueno aunque se lo pongan delante de sus propias narices, creo que no, ese lo tengo catalogado y lo conforman una autista especie egocéntrica a la que doy fe, no correspondo…
Y porqué no pruebas a mirar con los ojos de la cara? Quizás un día descubras que es con los que mejor se ve ...
ResponderSuprimirEl estudio de las plantas nos conduce también al conocimiento que en ellas presenta la naturaleza; manifestando que el primer Motivo de su creación fué OBLIGARNOS a contemplar los maravillosos Atributos del CREADOR. LINNEO
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