miércoles 12 de octubre de 2011

Las pequeñas mentiras que escondemos hasta creer creernos… las que evitamos ojear pues el sonrojo nos agota… las que los sueños nos destapan después de una solitaria velada y de mañana recordamos con la certeza, de esta manera, de su vida carcelaria… son estos engaños piedras que llevamos en el alma, las que corrompen la posible esperanza, las que entierran una sonrisa sincera en los labios doloridos por las heridas de guerra…

Y yo… no niego la caricia de lo íntimo que te he mostrado, no niego que te he dejado bañarte en el lago, en ocasiones agitado, que inunda el sentir de ésta que ahora ya no va a tu lado… no niego que este amanecer, después de un onírico y ajetreado lamento, que… releyendo comprendo, le cuesta romper el molde… del idílico pedimento…


1 comentarios:

  1. Profanando lo sagrado, turbia alma, desalmada. Nunca le entenderás por más de mil veces que repitas su escucha.

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