Las ramas de los árboles que enmarcan mi ventana
los viste el viento, los acuna,
los besa arrullándolos en libre connubio,
son dos y son uno respirando al unísono,
danzando en contrapunto,
declamando las hojas,
céfiro susurrando y yo…
en el celaje que linda la música que emana yo…
atisbo tu estancia…
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